Después de un viaje de tres días llego directo a L’Escorxador donde El Ederra preparan el concierto. Han sido días de pegar carteles, de ir a televisiones y radios locales, entrevistas y más entrevistas, incluso han contratado un cámara, Adonais Tarín, para la grabación del concierto.

A penas llego una hora antes de que de comienzo, me dejo caer por los camerinos de L’Escorxador y ahí me los encuentro, Eder Prada está terminando de arreglarse para salir al escenario, Pablo Cano improvisa unos acordes para amenizar la espera mientras Fran Ballesteros y Jesús Lledó cantan a capella al ritmo que Pablo marca. Todo vale para no dejarse llevar por los nervios. Algún Gin Tonic que otro corre de mano en mano, los vasos se vacían pero por arte de magia (o no) vuelven a llenarse rapidamente. La prueba de sonido ha sido satisfactoria y ahora solo falta que se vendan las entradas y el público reaccione.
Bajo a la sala mientras dejo al grupo que termine de prepararse. Aparezco por detrás del escenario y ante mis ojos se descubre la que tienen montada, hay cajones forrados de periodicos, lamparas encendidas y mucho incienso, a mis pasos descubro la cantidad de hojas que bañan el suelo. Una escenografía excelente y muy bonita. La gente va ocupando las butacas de L’Escorxador, están los de siempre, que no pueden faltar, y otros que se han dejado caer a ver qué es eso de El Ederra.

Al fin las luces se apagan, se levanta el telón y comienzan con Los besos que me diste, con mucha fuerza, dándolo todo desde el primer momento. Una pequeña muestra de lo que está por venir esta noche. Siguen con Empezar de cero y Mi Revolución, donde la descarga de rock and roll no tiene quien le plante cara, los móviles graban desde las butacas de la sala y la gente está disfrutando. Es momento de uno de los nuevos temas que personalmente me parecen una maravilla, Palabra Prohibida es la encargada de dar un respiro para seguir con la nueva versión de Ventanas al mar, una de esas que el mismo grupo define como “las raras de El Ederra” y realmente puede que así sea, pero el resultado es perfecto.

Turno de En la carretera, después Fran Ballesteros y Jesús Lledó abandonan el escenario quedando Eder Prada en pie ante el público y Pablo Cano sentado en la tarima de la batería con el lap steel en sus rodillas, vuelve a verse algún móvil grabando, termina la canción, dejando un gusto genial y muy dulce en el paladar. Turno de la mítica y legendaria Molinos de viento (¿quién a estas alturas aún no sabe de la existancia de tal canción). Continúan con otra de las nuevas Llévame, que a un servidor le parece estupenda y piensa que tiene mucho gancho. Sigue Noches desiertas, la otra que ellos definen como “las raras”, es el paso de Pájaro Volando, que como Eder Prada define para el grupo es un himno.

La vida cambia, una actuación excelentemente interpretada, se nota que a estas alturas de la noche El Ederra están dándolo todo, la interpretación de Eder Prada es simplemente perfecta y logra transmitirla al resto del grupo, una descarga de puro rock and roll del de toda la vida. Turno de Camino de vuelta, donde nos dejan disfrutar de otra de esas nuevas versiones. Sigue Una vez en la vida sin permitir bajar el ritmo y continúan con las raíces del rock que solo El Ederra saben arrancar. Sigue Rastrojos de un mundo con ese ritmo rockabilly y machacón donde al público no le queda mas remedio que levantarse de las butacas y dejarse llevar por la música. Aquí no acaba todo pues es el turno de Sueños de Papel el sucio y descarado rock que El Ederra se marcan para terminar los conciertos.

Se ha hecho corto y todos quieren mas, el concierto ha terminado y todo son comentarios de satisfacción, el público está muy contento con lo que han visto, les ha parecido un concierto estupendo.
Gracias chicos por esa noche de rock and roll.
Todas las fotografías en nuestro: Flickr
Próximos conciertos de El Ederra: Fechas